Categorias: EMPRESA DE TRADUCCIÓN

Aprendizaje de una lengua madre vs. lengua extranjera en edades tempranas.

Aprendizaje de una lengua madre vs. lengua extranjera en edades tempranas.

A la hora de enseñar una lengua extranjera es muy importante tener en cuenta qué procesos internos de aprendizaje intervienen en la adquisición de una lengua materna, para distinguir cuáles pueden ser compatibles y beneficiosos. Algunos pueden ser muy útiles, pero otros, debido a que las circunstancias y el contexto son distintos, pueden no serlo. Hay que considerar muy minuciosamente las diferencias a la hora de aprender una lengua madre y la lengua meta, puesto que no conocer esas diferencias puede suponer un fracaso. Se debe establecer el umbral que existe entre la adquisición natural de un idioma como nativos y el aprendizaje como lengua extranjera. Además de eso, hay otros aspectos que tampoco debemos descartar, como puede ser la edad, el nivel de inmersión o entorno artificial del aula, si el profesorado es nativo o no nativo, etc.

Sin adentrarnos en tecnicismos excesivos ni en teorías de célebres lingüistas como Noam Chomsky, Roman Jakobson o Patricia Kuhl, a modo de resumen podemos decir que los niños desarrollan las destrezas propias de una lengua a medida que crecen e interactúan con el mundo que les rodea. Las reglas gramaticales y lingüísticas, de algún modo se van interiorizando de forma prácticamente inconsciente gracias a esa interacción social con el entorno y al que está ligada esa lengua madre. Ese proceso de aprendizaje “instintivo” no requiere una formación teórica estricta de las normas lingüísticas, al menos de las básicas necesarias para hablar una lengua con fluidez. Y ¿hasta cuándo perdura ese instinto en el aprendizaje de un idioma como nativo? La pubertad suele considerarse el periodo crítico a partir del cual aprender un idioma resulta más complicado.

Se han desarrollado muchos estudios en los que se ha llegado a la conclusión de que la interacción social es crucial y necesaria para el aprendizaje de una lengua. Si nos remitimos a los estudios realizados por destacados expertos, como Patricia Kuhl, veremos que cuando se crea un entorno social en el que se interactúa usando como vehículo la lengua meta, a ser posible con nativos, ya sea jugando o llevando a cabo actividades de role play, se desarrollan las destrezas comunicativas en todo su conjunto. En cambio, la ausencia de esa interacción hace que algunas de las destrezas de la lengua se vean mermadas. Por ejemplo, basar el aprendizaje de un idioma en el visionado de películas solo permite desarrollar las destrezas receptivas, pero no el resto de destrezas necesarias para una comunicación plena en esa lengua meta. Por tanto, cualquier método de enseñanza de idiomas debería incluir la interacción en toda su extensión.

Un desacierto muy común en la enseñanza de los idiomas es aplicar meramente la imitación y la teoría. Esa imitación de palabras o frases y esa memorización de teorías y normas lingüísticas no permiten el desarrollo de la lengua de manera absoluta. Sin una lengua adquirida en todas sus dimensiones no es posible la construcción de frases nuevas que permitan expresar pensamientos, ideas o deseos propios. Los niños aprenden su lengua madre de manera inconsciente, puesto que no tienen la capacidad de un adulto para reflexionar acerca de las reglas lingüísticas que han de aplicarse en un momento determinado. En la enseñanza de idiomas para adultos puede ser de más utilidad la imitación y conocer normas y teorías lingüísticas del idioma meta, pero no podemos equiparar el aprendizaje de un adulto al de un niño.

En cuanto a asemejar el aprendizaje de una lengua madre con el de una lengua extranjera, el lenguaje que se enseña a los niños cuando están aprendiendo su lengua madre es un lenguaje sencillo y accesible, y sobre todo útil para ellos. Por ejemplo, se les enseña a pedir agua, a decir que tienen hambre, o a indicar que algo les duele. En cambio, un procedimiento muy común en muchas escuelas es obligar a los niños a memorizar grandes cantidades de vocabulario excesivamente avanzado y que esos alumnos no ven de utilidad. Por ejemplo, pedir a alumnos de siete años aprender vocabulario sobre la climatología (cloudy, rainy, etc.) no tiene mucho sentido si no se crea una sensación de utilidad. Probablemente ese niño vea más útil para su edad aprender cómo se nombran en la lengua meta los juegos de los que disfruta en el patio con sus amigos.

Otro proceder erróneo en la enseñanza de una lengua extranjera es hacerlo aplicando los ritmos y las técnicas de aprendizaje que se emplearon de manera inconsciente en el aprendizaje de la lengua madre. Gran parte de las estrategias que un nativo emplea para el aprendizaje de una lengua madre no sirven para el aprendizaje de una lengua extranjera, y en la mayoría de los casos es perjudicial. Por ejemplo, en español es más sencillo escribir las palabras de manera correcta cuando las escuchamos, en cambio en otros idiomas como el inglés, el francés o el alemán la fonética no facilita tanto la manera de escribir una palabra. De ahí que los niños que aprenden inglés como lengua madre tengan un mayor desfase de tiempo entre el aprendizaje del lenguaje oral y el del lenguaje escrito que los niños que aprenden español como lengua madre. En cambio, en muchas escuelas españolas se pretende equiparar el ritmo de aprendizaje del lenguaje escrito en español al del inglés, y obligar a los niños a aprender a escribir perfectamente palabras en inglés a edades más tempranas que los niños nativos.

Y, por supuesto, no olvidemos que los niños aprenden la lengua comunicándose no solo verbalmente, sino también a través de gestos, entonaciones, expresiones faciales y corporales. Adquieren y perfeccionan el idioma experimentando, arriesgando y equivocándose, pero, lamentablemente, esa experimentación y ese riesgo, que lógicamente produce errores de los que los niños aprenden, están penalizados en las escuelas, lo que hace que los alumnos se vean amedrentados y desmotivados y no se atrevan a utilizar la lengua extranjera como lo harían con la lengua nativa por miedo a errar y a ser castigado, suspendido o como queramos llamarlo por ello. La primera lengua se aprende hablando y practicando, y hasta después de varios años, una vez adquirida gran parte del lenguaje oral y cuando ya se tiene mayor capacidad de comunicación, no se empieza con la escritura. En cambio, con las lenguas extranjeras, en gran cantidad de escuelas se pretende lo contrario, es decir, que escriban un idioma sin saber hablarlo, sin haberlo experimentado, sin haber “jugado” con él.

Muchos estudios han demostrado que arriesgarse, usar la intuición, equivocarse, experimentar, usar lo que se conoce de un idioma en un contexto para lograr una inmersión, aunque sea parcial y artificial, es la mejor manera de progresar en un idioma extranjero. Todo eso es posible mediante la contextualización, que hace precisamente que se logre lo que se necesita para un mejor aprendizaje y desarrollo de dicha lengua extranjera: más interacción entre profesor y alumnos, y de los alumnos entre sí, mayor uso de la comunicación verbal, aplicación práctica y real de lo aprendido, asentamiento de lo enseñado gracias a esa aplicación práctica, y todo ello premiando el atrevimiento de intentarlo y de ser participativos.

¿Y cómo contextualizar el uso del idioma? Hay diversas maneras, pero una muy positiva es el role play, que permite cierta inmersión (aunque sea artificial) y que aporta mayores y mejores resultados en la adquisición de las competencias comunicativas de esa segunda lengua. Muchos lingüistas han puesto de manifiesto en sus estudios y sus investigaciones que la inmersión, sea cual sea el programa de enseñanza que se siga, permite contextualizar y multiplica enormemente el aprendizaje de una lengua. Un ejemplo de inmersión artificial podría ser un role play en el que el aula fuera un supermercado. Los niños estarían encantados de participar, la motivación estaría garantizada y en medio del juego se pueden enseñar infinidad de conceptos: gramática, vocabulario útil para la vida cotidiana, expresiones contextualizadas, uso de moneda extranjera o del euro, etc. Y todo ello con alumnos y maestros interactuando entre sí en la lengua extranjera.

En conclusión, en muchos ámbitos de la enseñanza de lenguas extranjeras para edades infantiles debería cambiarse la metodología, el modelo y parte de los contenidos. Hay ejemplos muy buenos ya en práctica de los que sería bueno copiar. En este punto podría escribirse un libro entero, pero solo esperamos que este breve texto sirva como punto de partida para arrojar luz sobre el tema a cualquier docente que lo lea y decida tomar un rumbo acertado.

TraduccionExperta

Artículos recientes

Empresas de traducción que ofrecen varios tipos de traducción

Gracias a nuestro estudio de mercado mensual estamos descubriendo cómo están mutando las empresas de traducción tradicionales. Si comparamos nuestro…

2 semanas hace

El precio de una traducción: la experiencia y el conocimiento

Seguramente a muchos profesionales, de la traducción o de otros sectores, les suena haber tenido en mente y en más…

1 mes hace

Tener la web en muchos idiomas, pero de traducción instantánea automática

Se ha puesto de moda, sobre todo en empresas y organizaciones de cierta envergadura, ofrecer en la esquina superior derecha…

2 meses hace

Presupuestos en un minuto: automatización al poder

Dar presupuesto a bulto o a granel se ha puesto de moda en el mundo de la traducción. El estudio…

3 meses hace

Este sitio utiliza cookies