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¿Una traducción jurada es garantía de calidad?

La traducción jurada o un traductor experto

Aunque las traducción jurada está concebida como documento obligatorio para determinados trámites oficiales, se dan ocasiones en las que un cliente solicita una traducción jurada de documentos privados o corporativos que nada tienen que ver con la administración.

¿Por qué? Sencillamente porque tienen la convicción de que una traducción jurada es sinónimo de calidad. Pero, ¿es así siempre?
Lo cierto es que hay mucha confusión en torno a este tipo de traducciones, hasta el punto de que los clientes a veces no saben ni lo que están contratando, y surge todo tipo de denominaciones al respecto: traducción oficial, traducción certificada, traducción sellada, traducción cotejada, traducción juramentada, traducción compulsada.

A continuación se aportan algunas aclaraciones con las que se pretende dilucidar esa ambigüedad sobre si una traducción jurada es lo más indicado cuando se trata de proyectos en los que la propia administración pública no lo pide ex profeso, y si merece la pena abonar el sobrecoste que suponen estas traducciones en comparación con las traducciones estándar no juradas.

Aclaración conceptual de traductor jurado

Aunque por lo general empleemos el término “traductor jurado”, en realidad sobre el papel se denomina “traductor e intérprete jurado”, un título que capacita oficialmente para ejercer tanto la profesión de intérprete como la de traductor, jurado en ambas ramas. No obstante, en la práctica es harto complicado encontrar profesionales con capacidad para llevar a cabo las dos con calidad similar, y lo más habitual es que alguien con esta certificación sea mejor en traducción que en interpretación, o viceversa.

A pesar de lo descrito, en este artículo, dado que en TraduccionExperta solo trabajamos con traducciones, vamos a citarlo principalmente como “traductor jurado”.

Documentos firmados y sellados por un traductor jurado

Por otro lado, el hecho de que los documentos firmados y sellados por un traductor jurado sirvan para gestiones y trámites oficiales no convierten a dicho profesional en funcionario, ni en notario, ni en cargo público. Este título no implica pertenecer a la Administración.

¿Qué se exige para ser traductor jurado?

Hasta 1996, el máximo requisito, además de ser mayor de edad, era contar con el Bachiller Superior. No hace falta ser un experto en este sector para advertir que la preparación que puede tener alguien con tan solo un título de Bachiller Superior, sin formación adicional, no siempre ofrece grandes garantías en trabajos de traducción.
Hoy en día, para el acceso al examen de traductor e intérprete jurado ahora se precisa:

  • Ser mayor de edad.
  • Estar en posesión, al menos, de un “título español de Grado o Licenciatura, o cualquier título incluido en el nivel 2 o 3 del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior”, o un título extranjero que haya sido homologado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y que convalide a alguno de ellos.
  • Tener nacionalidad española o de cualquier otro Estado miembro de la Unión Europea, o de Suiza.
  • También se puede obtener ya el título de intérprete jurado en algunas universidades finalizando la carrera de traducción y cursando un número determinado de créditos en traducción jurídica.

¿En qué consiste el examen de intérprete jurado?

Actualmente, y según la página del Ministerio de Asuntos Exteriores, los candidatos han de superar cuatro pruebas:

una traducción al castellano y otra a la lengua extranjera, ambas sin diccionario, de un texto periodístico o literario; una traducción al castellano, con diccionario, de un texto jurídico o económico; y una prueba de comprensión y expresión oral en la lengua correspondiente que consiste en leer un texto facilitado por el Tribunal, resumirlo oralmente y responder a las preguntas que se le formulen.

Controversias en la profesión de la traducción

En este ámbito surgen muchísimas ambigüedades y dudas que dan lugar a controversias de todo tipo, pero nos vamos a centrar en las que consideramos más relevantes en la práctica de nuestra profesión.
En primer lugar, existe una grave incongruencia entre las condiciones exigidas y los contenidos de los exámenes, y el ejercicio profesional en la vida real. Por ejemplo, el candidato debe ser de nacionalidad española, suiza o de algún país de la Unión Europea. En cambio, muchos clientes solicitan traducciones juradas en inglés americano.

Traducción directa, inversa y simétrica

Es decir, que las propias condiciones de las pruebas ya están limitando y contradiciendo esta posibilidad, y dificultan que entre las listas de traductores jurados figuren traductores nativos de inglés americano o de brasileño, por ejemplo.
En cuanto a la temática de los exámenes, que consiste en traducción directa e inversa de un texto literario o periodístico, y traducción SOLO directa de un texto jurídico o económico, no guarda una relación lógica con la práctica profesional. Muy rara vez, por no decir nunca, un cliente solicita la traducción jurada de un texto literario o periodístico. En cambio, hay otros muchos sectores que ni por asomo figuran en las pruebas de intérprete jurado, pero que requieren traducciones juradas en su día a día.
Y no solo eso, sino que la titulación de traductor (e intérprete) jurado capacita para traducción directa (de un idioma extranjero al español) y para traducción inversa (de español a otra lengua extranjera), pero precisamente la prueba de traducción para textos jurídicos o económicos, que probablemente son de los más recurrentes en traducciones juradas reales, solo se hace directa, no inversa. En cambio, esta titulación otorga oficialmente la potestad de emitir traducciones juradas directas e inversas a traductores que en su mayoría no son bilingües ni nativos de ambos idiomas.

Competencia lingüística simétrica

Alguien ajeno al mundo de la traducción puede pensar que un traductor jurado tiene una competencia lingüística simétrica, es decir, que su destreza lingüística es absolutamente bidireccional y es capaz de traducir un texto de su lengua nativa a una lengua extranjera con la misma calidad y efectividad que cuando hace una traducción desde un idioma extranjero a su idioma madre. Hay expertos en esta materia, como Beeby Lonsdale, que recalcan en sus publicaciones que la competencia lingüística rara vez es simétrica.

Además, la preparación y formación de cada candidato, debido a los requisitos necesarios para presentarse a los exámenes, es muy diversa, puesto que abarca cualquier diplomatura o carrera técnica. En cambio, el título oficial de traductor (e intérprete) jurado transmite la equívoca sensación de que un traductor, una vez que ha superado estos exámenes, automáticamente es capaz de traducir cualquier sector existente: derecho, mecánica, medicina, finanzas, marketing, informática, electrónica, música, química, etc. Y además, con la potestad de validarlo oficialmente, tanto en su lengua nativa como en la lengua meta, aunque no sea bilingüe e incluso aunque jamás haya salido de su país natal ni haya experimentado inmersión lingüística en el idioma de destino.

Pruebas para ser traductor jurado

Cuesta digerir que todo el que supera las pruebas de traductor jurado, o que el que acaba de finalizar una carrera de traducción con la que adquiere por añadidura esta titulación, tenga una total diligencia en todas las disciplinas y sectores existentes en el mundo, y en ambas direcciones de la traducción (inversa y directa).
Por tanto, a pesar de la amplia creencia pública de que un traductor jurado puede hacer traducciones de calidad en todas las temáticas habidas y por haber, en su idioma madre y en otro idioma del que no es nativo, algo así no deja de ser utópico.

Anécdota sobre la traducción jurada en TraducciónExperta

Como anécdota, cabe mencionar que en muchas ocasiones se ponen en contacto con TraduccionExperta, o con veteranos del sector de la traducción, traductores que acaban de superar las pruebas de traductor e intérprete jurado para preguntar si caritativamente podemos asesorarles qué deben hacer a continuación, y cómo deben presentar las traducciones juradas cuando las hagan, puesto que desconocen por completo el procedimiento de aquello para lo que el Ministerio de Asuntos Exteriores les ha concedido una titulación con un alcance más serio de lo que muchos alcanzan a comprender.

Una traducción jurada no es sinónimo de calidad.

Una traducción jurada no es sinónimo de calidad. Sí lo es un traductor profesional que conozca a la perfección el sector o los sectores contenidos en los textos a traducir, y que además sea nativo de la lengua de destino. Lamentablemente, hay muy buenos profesionales de la traducción que ni tienen título de traducción jurada ni se plantean tratar de obtenerlo.

Enlaces de utilidad para los exámenes de traductor e intérprete jurado

Requisitos para participar en los exámenes de traductor e intérprete jurado:
http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/ServiciosAlCiudadano/OportunidadesProfesionalesFormacion/OportunidadesProfesionales/traduccioneinterpretacion/Documents/Convocatoria%20en%20el%20BOE-A-2016-2647.pdf

TraduccionExperta

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